Uncategorized
Igualdad y desarrollo

La CEPAL (2016) afirma que el primer y más básico determinante de la desigualdad es la clase social. No obstante, las desigualdades de género, las étnico-raciales, las relacionadas con etapas del ciclo de vida y las territoriales también constituyen ejes estructurantes de esa matriz; y resultan esenciales para explicar la magnitud y reproducción de las brechas identificadas en algunos de los principales ámbitos del desarrollo económico y social.

En esta línea, John Roemer (1998) sostiene que dos concepciones de la igualdad de oportunidades prevalecen hoy en las democracias occidentales: la sociedad debería hacer lo posible para “nivelar el terreno de juego” entre individuos que compiten por un puesto, así como para garantizar el “principio de no discriminación” para todas aquellas personas con las características adecuadas para desempeñar un puesto.

PERSPECTIVA DE GÉNERO EN EL DESARROLLO

Analizar el desarrollo desde la perspectiva de género nos permite comprender una desigualdad reproducida históricamente. “El sistema sexo-género vigente produce una relación desigual de poder entre mujeres y hombres que tiene que ver con una distribución desigual de conocimientos, propiedad e ingresos, responsabilidades y derechos. Es, por lo tanto, una dimensión de desigualdad social” (De Barbieri, 1992).

Los indicadores salariales, de segregación ocupacional y de balance trabajo-familia dan cuenta de las desigualdades (OIT, 2019). Por ejemplo, las tasas de participación laboral por sexo muestran gran disparidad porcentual respecto de varones y mujeres.

Las mujeres tienen mayor participación en el trabajo a tiempo parcial, informalidad, empleo esporádico y autoempleo. A esto se le suma la brecha salarial que muestra que, en el mundo, las mujeres apenas ganan 77 centavos por cada dólar que gana un hombre (ONU Mujeres, 2021).  En Argentina ,la brecha se estima en un 29% , ante trabajos de igual valor (Ministerio de Economía, 2020).

En cuanto a la segregación horizontal, las mujeres que participan en el mercado laboral están excesivamente representadas en algunos sectores y ocupaciones: trabajo en casas particulares, enseñanza, servicios sociales y de salud (MTESS, 2018).

Se detecta también que existe una baja representación de mujeres en las áreas STEM (ciencias, tecnología, economía y matemáticas), justamente áreas que cuentan con mejores remuneraciones.

El análisis de la distribución social de los trabajos no remunerados, los roles de género y la división sexual del trabajo, resulta clave para comprender estas situaciones. El cuidado de hijos/as, personas mayores y con enfermedades, así como el trabajo doméstico, sigue recayendo mayormente en las mujeres. Esto produce grandes diferencias en las posibilidades de desarrollo laboral fuera del hogar. (Ministerio de Economía, 2020).

CONCLUSIÓN

Queda mucho camino por recorrer para eliminar las desigualdades por razones de sexo/género, raza y etnia, y es necesario avanzar en la recolección sistemática de datos para medir las brechas de desigualdad derivadas de las prácticas discriminatorias. Ello permitirá diseñar y evaluar políticas públicas más efectivas y eficientes contra las barreras que profundizan las desigualdades. A partir de ello, se pueden tomar decisiones acordes al lema destacado de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: “que nadie se quede atrás”.

Autora: Denise E. Ferrero

BIBLIOGRAFÍA

  • Asamblea general de la ONU (1948). Declaración Universal de los Derechos Humanos. “Naciones Unidas,” 217 (III) A, 1948, Paris, art. 1, http://www.un.org/en/universal-declaration-human-rights/. Consultado el 2 de diciembre de 2021.
  • Investigaciones Socio Históricas Regionales, Unidad Ejecutora en Red – CONICET
  • DE BARBIERI, T. (1992). Sobre la categoría de género. Una introducción teórica-metodológica” en ISIS Internacional N° 17, Santiago de Chile.
  • FINNIDA (Ministry of Foreign Affairs) (1995). Guidelines on Gender Analysis. Helsinski.
  • Gasparini, L. & Marchionni, M. (2015). La participación laboral femenina en América Latina: avances, retrocesos y desafíos. Documentos de Trabajo N° 185. CEDLAS.
  • GRUPO TEMÁTICO GÉNERO (1997). A propósito del Género I y II. Lima, Perú.
  • Ministerio de Economía (2020). Las brechas de género en la Argentina: estado de situación y desafíos. Argentina.
Uncategorized
IGUALDAD DE GÉNERO ¿Por qué es importante?

La igualdad de género no sólo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible.

Se han conseguido algunos avances durante las últimas décadas: más niñas están escolarizadas, y se obliga a menos niñas al matrimonio precoz; hay más mujeres con cargos en parlamentos y en posiciones de liderazgo, y las leyes se están reformando para fomentar la igualdad de género.

A pesar de estos logros, todavía existen muchas dificultades: las leyes y las normas sociales discriminatorias continúan siendo generalizadas, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas a todos los niveles de liderazgo político, y 1 de cada 5 mujeres y niñas de entre 15 y 49 años afirma haber sufrido violencia sexual o física a manos de una pareja íntima en un período de 12 meses.

Los efectos de la pandemia de la COVID-19 podrían revertir los escasos logros que se han alcanzado en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres. El brote de coronavirus agrava las desigualdades existentes para las mujeres y niñas a nivel mundial; desde la salud y la economía, hasta la seguridad y la protección social.

Las mujeres desempeñan un papel desproporcionado en la respuesta al virus, incluso como trabajadoras sanitarias en primera línea y como cuidadoras en el hogar. El trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres ha aumentado de manera significativa como consecuencia del cierre de las escuelas y el aumento de las necesidades de los ancianos. Las mujeres también se ven más afectadas por los efectos económicos de la COVID-19, ya que trabajan, de manera desproporcionada, en mercados laborales inseguros. Cerca del 60 % de las mujeres trabaja en la economía informal, lo que las expone aún más a caer en la pobreza.

La pandemia también condujo a un fuerte aumento de la violencia contra las mujeres y las niñas. Con las medidas de confinamiento en vigor, muchas mujeres se encuentran atrapadas en casa con sus abusadores, con dificultades para acceder a servicios que están padeciendo recortes y restricciones. Los nuevos datos muestran que, desde el brote de la pandemia, la violencia contra las mujeres y las niñas (y, especialmente, la violencia doméstica) se intensificó.