El Rol de la Madre en las Constelaciones Familiares

El vínculo con nuestra madre es uno de los más importantes y complejos de nuestras relaciones. Con ella vivimos el primer acercamiento a la vida y nos otorga la conciencia básica para desarrollarnos en el mundo. La unión simbólica con la madre se relaciona a entregarnos a la vida, al éxito, la prosperidad, la profesión y la abundancia. Por ello, en este artículo te invito a reflexionar sobre la importancia del rol de la madre desde la mirada sistémica de las constelaciones familiares.

La relación con nuestra madre tiene una influencia emocional y psicológica en la formación de la identidad y el desarrollo emocional. Asimismo, es importante comprender que los patrones de comportamiento y las cargas emocionales pueden ser heredados a lo largo de generaciones. La dinámica entre madre e hij@ puede afectar la calidad de nuestras relaciones presentes y futuras, y las constelaciones familiares permiten explorar y corregir posibles desequilibrios en esta relación crucial. La madre puede desempeñar un papel clave en romper patrones destructivos y fomentar la evolución positiva del sistema familiar. La importancia de la madre en las constelaciones familiares resalta la necesidad de comprender y honrar este rol central. Al hacerlo, podemos abrir la puerta a la sanación, la comprensión y la fortaleza en el seno familiar, construyendo cimientos sólidos para las generaciones futuras.

En la complejidad de las relaciones familiares, las constelaciones familiares emergen como una herramienta poderosa para explorar y comprender dinámicas ocultas. Dentro de este contexto, el papel de la madre se revela como un elemento crucial que influye en la salud y armonía del sistema familiar y de la propia persona. Es importante tomar conciencia de la relación interna con nuestra madre y cómo ella se relaciona conmigo, darle espacio a sentirlo en nuestro interior, darle cabida, resignificar, decidir si es hora de tomar distancia o acercarnos, e incluso, si hay casos pendientes sin resolver, buscar la reconciliación. Reconciliarnos con ella internamente, es reconciliarnos con una parte nuestra.

Las constelaciones familiares permiten visualizar y abordar diferentes patrones de comportamiento para liberarnos y sanar cargas no resueltas. También nos ofrecen un espacio para abordar y sanar las heridas asociadas con la ausencia materna.

Equilibrio en el Sistema Familiar

Es muy importante lograr un equilibrio en el sistema familiar. Las constelaciones familiares proporcionan herramientas para restablecer el orden y la armonía, permitiendo que cada miembro cumpla su papel de manera saludable. Se ofrece así un camino hacia la sanación y la reconexión, siendo una herramienta valiosa para abordar conflictos, mejorar las relaciones y promover la comprensión mutua.

Las constelaciones familiares pueden ayudar a los individuos a encontrar su lugar dentro del sistema familiar, sin perder su propia identidad. Esto es especialmente relevante en el desarrollo de la autonomía y la autoestima.

Etapas del amor maduro hacia la madre

La manera en que nos vinculamos internamente con nuestra madre repercute de múltiples formas en nuestra vida, pues esos mismos sentimientos que tenemos hacia ella son trasladados de manera subconsciente a nuestra relación con otras personas, con nuestra propia vida y diversos aspectos de nuestro ser. Por ello, más allá de cualquier circunstancia que hayas vivido, es importante hacer las paces con ella, desde la comprensión y la aceptación de lo que fue y es. 

Las etapas del amor maduro hacia la madre deben ser trabajadas en nuestro interior, a medida que ampliamos nuestra conciencia de ser y avanzamos hacia la sanación y la libertad interna. Estas etapas son cinco:

  1. Reconocer: refiere a comprender la necesidad que tiene nuestro niñ@ interior de su mamá. Implica reconocer la necesidad de ella, de su amor, de lo que nos faltó, de lo que quisiéramos haber recibido de ella.
  2. Tomar: es tomar a nuestra madre tal como es, sin peros y sin juicios.  Aceptarla con sus luces y sombras, sin idealizaciones.
  3. Respetar: señala la necesidad de aceptar el destino de nuestra madre, su vida, los obstáculos que tuvo que enfrentar, sus dolores e incluso su fallecimiento para el caso en que haya ocurrido.
  4. Honrar: este paso requiere humildad, es honrar la vida que recibimos a través de nuestra madre. Por sobre cualquier circunstancia, lo cierto es que si no fuera por ella, no estaríamos viv@s, no tendríamos nuestro cuerpo físico. Llevamos toda su carga genética dentro nuestro, y aunque tal vez sea sólo eso lo que hayamos recibido de ella, tenemos que dar el paso para honrarlo, porque al hacerlo, honramos nuestra propia vida.
  5. Soltar: esta etapa nos invita a tomar la decisión de ir hacia nuestra propia vida, a animarnos a hacer las cosas de manera diferente y elegir nuestro propio camino.

Ejercicio de visualización

Te propongo un ejercicio para trabajar la relación simbólica con tu madre dentro tuyo. Para esto te invito a cerrar los ojos, imaginar a tu madre frente tuyo, registrar su mirada, su postura, sus gestos, y luego decirle en voz alta, desde tu corazón:

  • Mamá, gracias por traerme a la vida.
  • Gracias por escogerme como tu hijo/a.
  • Ahora veo todo lo que traía para aprender.
  • Ahora veo todo tu dolor y todos los obstáculos que tuviste que atravesar.
  • Tu eres la mejor mamá que puedo tener para lo que he venido a experimentar en esta vida.

En este ejercicio es importante darle espacio a las emociones y sentimientos que surgen, dejarlos fluir. Pueden salir frustraciones, dolores, miedos, enojos. Lo valioso es reconectar con todo y luego poder decir las frases y agradecer, a pesar del dolor, poder decir y sentir el agradecimiento a la vida que he recibido.