El Reiki es una práctica japonesa de sanación que se basa en que el/la terapeuta canaliza la energía sanadora universal hacia el paciente para promover la curación física, emocional y espiritual.

La palabra “Reiki” se compone de dos términos japoneses: “rei”, que significa “universal”, y “ki”, que se refiere a la energía vital que fluye a través de todos los seres vivos. Durante una sesión de Reiki, el/la terapeuta envía energía de sanación para equilibrar los chakras del/la paciente, permitiendo que la energía fluya hacia donde sea necesaria.

El Reiki ayuda a equilibrar los centros de energía del cuerpo (chakras) y a eliminar bloqueos que puedan estar causando malestar o enfermedad. Muchas personas encuentran en el Reiki una herramienta para reducir el estrés, aliviar el dolor y mejorar su bienestar general. Es importante destacar que el Reiki es considerado como una terapia complementaria y no sustituye la atención médica profesional.

¿Qué son los chakras?

Son centros de energía que existen en el cuerpo humano, según antiguas tradiciones espirituales y filosofías como el hinduismo y el budismo. La palabra “chakra” proviene del sánscrito y significa “rueda” o “disco”. Hay varios chakras distribuidos a lo largo de la columna vertebral, desde la base hasta la coronilla. Cada chakra se asocia con diferentes aspectos físicos, emocionales y espirituales del ser humano, e influyen en el bienestar general y en el equilibrio energético. Los chakras son una parte importante de prácticas como el yoga, la meditación y la medicina alternativa.

Existen 7 chakras principales en nuestro cuerpo.

1- Chakra Raíz (Muladhara): Ubicado en la base de la columna vertebral, este chakra se asocia con la supervivencia, la seguridad, la conexión a la tierra y las necesidades básicas. Está relacionado con el color rojo y se considera fundamental para establecer una base sólida en la vida.

2- Chakra Sacro (Swadhisthana): Se encuentra en la región del abdomen, justo debajo del ombligo. Este chakra está asociado con la creatividad, la sexualidad, el placer y las emociones. Su color suele ser naranja, y su equilibrio promueve la fluidez y la expresión emocional.

3- Chakra del Plexo Solar (Manipura): Localizado en el área del abdomen, cerca del estómago. Este chakra se relaciona con el poder personal, la autoestima, la voluntad y el control. Su color es el amarillo y se considera esencial para la autoconfianza y el equilibrio emocional.

4- Chakra del Corazón (Anahata): Situado en el centro del pecho, este chakra está vinculado al amor, la compasión, la empatía y las relaciones. Su color es el verde o el rosa, y equilibrarlo promueve la armonía interpersonal y la conexión emocional.

5- Chakra de la Garganta (Vishuddha): Ubicado en la garganta, este chakra está asociado con la comunicación, la expresión creativa y la autenticidad. Su color es el azul claro, y su equilibrio fomenta la capacidad de expresarse con claridad y sinceridad.

6- Chakra del Tercer Ojo (Ajna): Situado entre las cejas, en el centro de la frente, este chakra se relaciona con la intuición, la percepción, la sabiduría y la imaginación. Su color es el índigo, y se considera fundamental para la claridad mental y la conexión con la intuición.

7- Chakra de la Corona (Sahasrara): Localizado en la parte superior de la cabeza, este chakra está vinculado con la espiritualidad, la conciencia cósmica y la conexión con lo divino. Su color es el violeta o blanco, y equilibrarlo se asocia con la iluminación espiritual y la comprensión de la unidad universal.

Estos siete chakras principales son fundamentales en muchas prácticas espirituales y de bienestar para alcanzar un equilibrio holístico entre el cuerpo, la mente y el espíritu.