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Descubriendo las Lealtades Inconscientes: Un Vínculo Profundo en las Constelaciones Familiares

En el fascinante mundo de las constelaciones familiares, una poderosa fuerza subyacente emerge: las lealtades inconscientes. Estas lealtades, a menudo invisibles pero profundamente arraigadas, desempeñan un papel crucial en la dinámica familiar y pueden afectar nuestra vida de maneras sorprendentes. Inclusive, por ellas podemos estar repitiendo el destino de un ancestro o una ancestra sin ser conscientes de ello.

¿Qué son las lealtades inconscientes en las constelaciones familiares?


Son vínculos emocionales profundos que conectan a los miembros de una familia a lo largo de generaciones. Estas lealtades pueden ser positivas, como el amor y el apoyo mutuo, pero también pueden ser negativas, manifestándose como lealtades a patrones disfuncionales o secretos familiares. En las constelaciones familiares, se exploran estas lealtades para revelar patrones ocultos y restablecer el equilibrio.

Las lealtades inconscientes pueden influir en nuestras relaciones de maneras que ni siquiera percibimos. Por ejemplo, un individuo puede sentirse obligado a repetir patrones destructivos en su propia vida debido a lealtades inconscientes a eventos traumáticos pasados en la familia. Comprender estas lealtades puede liberar a las personas de ciclos repetitivos y permitir una conexión más saludable con los seres queridos y la propia vida.

Ejemplos reveladores:

La lealtad a un secreto familiar: muchas veces existe un secreto dentro de la familia, como una adicción o un evento vergonzoso, que puede crear lealtades invisibles que afectan las relaciones futuras. Los secretos cumplen una función en la consciencia familiar, están al servicio de la misma por motivos invisibles. Lo importante es incluir este secreto en nuestra consciencia, darle lugar, aunque no sepamos exactamente de qué se trata.

Repetición de patrones destructivos: a veces repetimos patrones negativos de un ancestro o ancestra, a través de acciones están ligadas a lealtades inconscientes a conflictos no resueltos en generaciones anteriores. Inclusive podemos estar siguiendo a un ancestro/a en la muerte o en una enfermedad, por una lealtad o una implicancia de la cual no nos hemos dado cuenta.

Lealtades positivas: También destacaremos casos donde las lealtades o implicancias inconscientes han llevado a la fortaleza y el apoyo en la familia, demostrando que no todas las lealtades son perjudiciales. Cuando trabajamos en la sanación de nuestro árbol familiar, el dolor se empieza a transformar en luz y en amor.

Conclusión


En este viaje a través de las lealtades inconscientes en las constelaciones familiares, descubrimos un mundo fascinante de conexiones invisibles que dan forma a nuestras vidas. Al comprender y abordar estas lealtades e implicancias, podemos liberarnos de patrones limitantes y cultivar relaciones más saludables. Las constelaciones familiares ofrecen una ventana única para explorar estas dinámicas, revelando la complejidad y la riqueza de nuestras conexiones familiares más profundas.

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Igualdad y desarrollo

La CEPAL (2016) afirma que el primer y más básico determinante de la desigualdad es la clase social. No obstante, las desigualdades de género, las étnico-raciales, las relacionadas con etapas del ciclo de vida y las territoriales también constituyen ejes estructurantes de esa matriz; y resultan esenciales para explicar la magnitud y reproducción de las brechas identificadas en algunos de los principales ámbitos del desarrollo económico y social.

En esta línea, John Roemer (1998) sostiene que dos concepciones de la igualdad de oportunidades prevalecen hoy en las democracias occidentales: la sociedad debería hacer lo posible para “nivelar el terreno de juego” entre individuos que compiten por un puesto, así como para garantizar el “principio de no discriminación” para todas aquellas personas con las características adecuadas para desempeñar un puesto.

PERSPECTIVA DE GÉNERO EN EL DESARROLLO

Analizar el desarrollo desde la perspectiva de género nos permite comprender una desigualdad reproducida históricamente. “El sistema sexo-género vigente produce una relación desigual de poder entre mujeres y hombres que tiene que ver con una distribución desigual de conocimientos, propiedad e ingresos, responsabilidades y derechos. Es, por lo tanto, una dimensión de desigualdad social” (De Barbieri, 1992).

Los indicadores salariales, de segregación ocupacional y de balance trabajo-familia dan cuenta de las desigualdades (OIT, 2019). Por ejemplo, las tasas de participación laboral por sexo muestran gran disparidad porcentual respecto de varones y mujeres.

Las mujeres tienen mayor participación en el trabajo a tiempo parcial, informalidad, empleo esporádico y autoempleo. A esto se le suma la brecha salarial que muestra que, en el mundo, las mujeres apenas ganan 77 centavos por cada dólar que gana un hombre (ONU Mujeres, 2021).  En Argentina ,la brecha se estima en un 29% , ante trabajos de igual valor (Ministerio de Economía, 2020).

En cuanto a la segregación horizontal, las mujeres que participan en el mercado laboral están excesivamente representadas en algunos sectores y ocupaciones: trabajo en casas particulares, enseñanza, servicios sociales y de salud (MTESS, 2018).

Se detecta también que existe una baja representación de mujeres en las áreas STEM (ciencias, tecnología, economía y matemáticas), justamente áreas que cuentan con mejores remuneraciones.

El análisis de la distribución social de los trabajos no remunerados, los roles de género y la división sexual del trabajo, resulta clave para comprender estas situaciones. El cuidado de hijos/as, personas mayores y con enfermedades, así como el trabajo doméstico, sigue recayendo mayormente en las mujeres. Esto produce grandes diferencias en las posibilidades de desarrollo laboral fuera del hogar. (Ministerio de Economía, 2020).

CONCLUSIÓN

Queda mucho camino por recorrer para eliminar las desigualdades por razones de sexo/género, raza y etnia, y es necesario avanzar en la recolección sistemática de datos para medir las brechas de desigualdad derivadas de las prácticas discriminatorias. Ello permitirá diseñar y evaluar políticas públicas más efectivas y eficientes contra las barreras que profundizan las desigualdades. A partir de ello, se pueden tomar decisiones acordes al lema destacado de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: “que nadie se quede atrás”.

Autora: Denise E. Ferrero

BIBLIOGRAFÍA

  • Asamblea general de la ONU (1948). Declaración Universal de los Derechos Humanos. “Naciones Unidas,” 217 (III) A, 1948, Paris, art. 1, http://www.un.org/en/universal-declaration-human-rights/. Consultado el 2 de diciembre de 2021.
  • Investigaciones Socio Históricas Regionales, Unidad Ejecutora en Red – CONICET
  • DE BARBIERI, T. (1992). Sobre la categoría de género. Una introducción teórica-metodológica” en ISIS Internacional N° 17, Santiago de Chile.
  • FINNIDA (Ministry of Foreign Affairs) (1995). Guidelines on Gender Analysis. Helsinski.
  • Gasparini, L. & Marchionni, M. (2015). La participación laboral femenina en América Latina: avances, retrocesos y desafíos. Documentos de Trabajo N° 185. CEDLAS.
  • GRUPO TEMÁTICO GÉNERO (1997). A propósito del Género I y II. Lima, Perú.
  • Ministerio de Economía (2020). Las brechas de género en la Argentina: estado de situación y desafíos. Argentina.
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EMMELINE PANKHURST: “HECHOS, NO PALABRAS”

Emmeline Pankhurst, activista política británica que luchó por los derechos de las mujeres. Lideró el movimiento sufragista que permitió a las mujeres obtener el derecho a votar en Reino Unido. Su legado fue ejemplo en muchos países de Occidente.

Emmeline nació en Mánchester, Inglaterra, el 15 de julio de 1858. Su padre, Robert, era un empresario contrario a la esclavitud, y su madre Sophia estaba a favor de los derechos de las muejres.
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En 1889, Emmeline se convirtió en una de las primeras mujeres en apoyar la Liga del Sufragio Femenino. La reunión inaugural de la organización tuvo lugar en su casa, con el objetivo de trabajar por el derecho de las mujeres (casadas o solteras) a votar.

En 1898 falleció su esposo, y las deudas y responsabilidades consumieron gran parte de la energía de Emmeline Pankhurst durante los años posteriores. La familia tuvo que mudarse a una casa más pequeña.

En 1903 Emmeline fundó la “Women’s Social and Political Union” (WSPU – Unión Política y Social de las Mujeres), la cual defendía públicamente el voto femenino, y en uno de sus discursos pronunció su consigna “Hechos, y no palabras” que acabaría convirtiéndose en el lema del movimiento.

Tras las elecciones de 1910 se organizó en Gran Bretaña el Comité de Conciliación para el Sufragio de Mujeres, por lo que la WSPU suspendió sus acciones mientras se negociaba un proyecto de ley para dar derechos al voto a las mujeres. El proyecto no salió adelante, y esto generó el conocido “Black Friday”, día en el cual Pankhurst lideró una marcha de protesta con más de 300 mujeres hacia la plaza del Parlamento. La protesta fue duramente reprimida. En 1912 un segundo proyecto de ley fue rechazado y varios miembros de la WSPU, junto con Emmeline Pankhurst, intensificaron sus acciones. La policía respondió allanando sus oficinas, persiguiendo y encarcelando a mujeres. Emmeline fue detenida y condenada por conspiración, lo que la llevó a organizar su primera huelga de hambre en la celda. Muchas activistas comenzaron huelgas de hambre en prisión, lo que provocaba que se las alimentara de forma violenta.

La opinión pública estaba escandalizada por el trato y acoso que recibían las sufragistas por parte de la policía, quienes optaron por poner en libertad a las sufragistas cuando su salud empeoraba. Cuando se recuperaban y volvían a la lucha política, el gobierno volvía a perseguirlas y encerrarlas. En ese entonces la WSPU contaba ya con más de 100.000 miembros.

El derecho al voto de las mujeres llegó en 1918, un poco antes de que terminara la Primera Guerra Mundial, aunque sólo para aquellas mayores de 30 años y que cumpliesen con ciertos requisitos mínimos de propiedad en Reino Unido. El motivo de ello era que todavía se tenía muy asentada la idea de que las mujeres maduraban mucho más tarde que los hombres y que no eran mentalmente adultas hasta haber cumplido la treintena.
Emmeline Pankhurst falleció el 14 de junio de 1928, a la edad de 69 años. Poco más de un mes después, el 21 de julio el gobierno extendió el derecho a voto a todas las mujeres, tanto casadas como solteras, mayores de 21 años.

Emmeline fue encarcelada 13 veces, fue perseguida, duramente cuestionada por hombres y mujeres de la época que habían naturalizado un rol para las mujeres en la sociedad. Ella nunca dejó de luchar por ver que la justicia y la igualdad fueran el faro para lograr las reivindicaciones que exigía. Los movimientos de mujeres que lideró inspiraron las leyes por el voto femenino en muchos países de Occidente.

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Género, diversidad y derechos humanos

Los Derechos Humanos son la base para trabajar por la igualdad de género y el respeto por la diversidad sexual.

Las personas lesbianas, gays, trans e intersexuales deben continuar velando por sus derechos en un mundo en donde:

  • 69 países condenan por ley a los «actos homosexuales», en algunos de los cuales se prevé incluso la cadena perpetua;
  • en 26 Estados la condena máxima por estos actos varía entre 10 años de prisión y cadena perpetua;
  • existen 6 países en los que la pena de muerte puede ser aplicada.

Incluso cuando la homosexualidad no está penada por ninguna norma legal, las discriminaciones y agresiones físicas se multiplican en distintos lugares del mundo.
Las personas transgénero son las más vulnerables a sufrir violaciones a sus derechos fundamentales.

En casi 30 países del mundo el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal, siendo Europa el continente que más países han legislado a favor de esta unión, según un reporte de 2019 de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA).

La Pandemia del COVID 19, en muchos casos agravó la situación de muchas personas LGBTI+, debido a las grandes dificultades en las que muchas veces se encuentran para acceder a los servicios públicos como la educación y la salud. La mayoría trabajan en el sector informal y no tienen cobertura médica, esto sumado a todas las situaciones de discriminación que sufren en los diferentes ámbitos de su vida diaria.

En este marco se desarrolló el Seminario en «Género, Diversidad y Derechos Humanos» a través de dos encuentros virtuales, el primero dedicado a las temáticas de igualdad de género y violencias contra las mujeres, y el segundo abocado a las temáticas de diversidad sexual y derechos de las personas LGBTI+.

El seminario se encuentra disponible en el canal de YouTube del Instituto Superior de Inteligencia Social (ISISAL), el cual se encuentra vinculado a TINA MONTRONE.

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IGUALDAD DE GÉNERO ¿Por qué es importante?

La igualdad de género no sólo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible.

Se han conseguido algunos avances durante las últimas décadas: más niñas están escolarizadas, y se obliga a menos niñas al matrimonio precoz; hay más mujeres con cargos en parlamentos y en posiciones de liderazgo, y las leyes se están reformando para fomentar la igualdad de género.

A pesar de estos logros, todavía existen muchas dificultades: las leyes y las normas sociales discriminatorias continúan siendo generalizadas, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas a todos los niveles de liderazgo político, y 1 de cada 5 mujeres y niñas de entre 15 y 49 años afirma haber sufrido violencia sexual o física a manos de una pareja íntima en un período de 12 meses.

Los efectos de la pandemia de la COVID-19 podrían revertir los escasos logros que se han alcanzado en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres. El brote de coronavirus agrava las desigualdades existentes para las mujeres y niñas a nivel mundial; desde la salud y la economía, hasta la seguridad y la protección social.

Las mujeres desempeñan un papel desproporcionado en la respuesta al virus, incluso como trabajadoras sanitarias en primera línea y como cuidadoras en el hogar. El trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres ha aumentado de manera significativa como consecuencia del cierre de las escuelas y el aumento de las necesidades de los ancianos. Las mujeres también se ven más afectadas por los efectos económicos de la COVID-19, ya que trabajan, de manera desproporcionada, en mercados laborales inseguros. Cerca del 60 % de las mujeres trabaja en la economía informal, lo que las expone aún más a caer en la pobreza.

La pandemia también condujo a un fuerte aumento de la violencia contra las mujeres y las niñas. Con las medidas de confinamiento en vigor, muchas mujeres se encuentran atrapadas en casa con sus abusadores, con dificultades para acceder a servicios que están padeciendo recortes y restricciones. Los nuevos datos muestran que, desde el brote de la pandemia, la violencia contra las mujeres y las niñas (y, especialmente, la violencia doméstica) se intensificó.